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    miércoles, agosto 18, 2021

    Keiko Fujimori y sus aliados presionan para lograr la vacancia de Pedro Castillo

     


    Está claro, las movilizaciones de las últimas semanas exigiendo la vacancia de Pedro Castillo, es un plan urdido por Keiko Fujimori quien hasta ahora no puede asimilar el hecho de haber perdido una elección presidencial por tercera vez.

     

    Lo lamentable es que, en ese despropósito de vacar a Castillo, el fujimorismo que por treinta años le ha hecho mucho daño a la política nacional, está llevando al despeñadero al país y, no solo eso, arrastra a otros partidos de derecha que no tienen por qué estar metidos en este mismo saco.

     

    Las movilizaciones callejeras no son, de ninguna manera, en defensa de la democracia, es el producto de una desmesurada angurria de poder y un inocultable resentimiento de Keiko Fujimori quien, además, busca impedir sus procesos judiciales. No cabe duda, es una absurda venganza de la lideresa del fujimorismo por no haber logrado la presidencia por tercera vez.

     

    La estrategia del grupo naranja para sacar a Castillo se sitúa en el Congreso y en las calles

    En las calles, haciendo la vida imposible a ministros y a sus familiares, perturbando la tranquilidad pública. Y esta grita en la vía pública cuenta con el apoyo de los canales de televisión que transmiten estas escenas semanalmente magnificando los hechos. Y, como lo más normal, los cabecillas de estas manifestaciones dicen que no dejarán de marchar hasta tomar palacio. ¡Qué manera democrática de ver las cosas!

     

    De otro lado, en el Congreso, la derecha ya se apoderó de la mesa directiva y de las más importantes comisiones para manejar y tener controlado todo el aparato estatal.

     

    Como se puede apreciar, ambos frentes de esta guerra para lograr la vacancia están en plena acción: Congreso+marchas. Y es el partido Fuerza Popular quien tiene el manejo en el Congreso y en las calles. Jala de las narices a los demás partidos de derecha, coordinando acciones que tienen un solo propósito: defenestrar a Castillo.

     

    Según fuentes que se mueven en los corrillos políticos del palacio legislativo, los colaboradores más cercanos de Keiko Fujimori celebraron el hecho de haber debilitado el liderazgo de Rafael López Aliaga como representante de la derecha. “El liderazgo lo tiene Keiko y nadie la va a reemplazar. Este es un triunfo naranja. Le pusimos en su sitio al loco”. Comentaron los fujimoristas.

     

    En las calles, los colectivos de derecha tampoco cesan en su pedido de vacancia. La campaña “Respeta mi voto”, se agotó, se extinguió. En su reemplazo ahora se grita “Fuera el comunismo”, “vacancia a Castillo”, “Fuera los terrucos”. Expresiones que no hacen otra cosa que acrecentar el odio, exacerbar a las masas que piensan diferente, ofender a quienes votaron por Pedro Castillo y esperan cambios.

     

    La moda ya no es tildar de “caviares” a quienes no son de derecha, ahora los tratan de “terroristas”, Comunistas” e “Indeseables”.

     

    En las marchas contra el presidente Castillo donde, como siempre, participan conocidos políticos de antaño entre ellos el aprista Jorge del Castillo, Juan Sheput y la excandidata presidencial y exasesora de Fuerza Popular, Lourdes Flores Nano, entre otros, se despotricó contra el presidente que apenas tiene dos semanas en el gobierno.

     

    Hay otros activistas que también buscan la vacancia, entre ellos  el abogado Lucas Ghersi, que recolecta firmas para evitar que haya una asamblea constituyente. Vanya Thais busca apuntalar opiniones contra el Gobierno, la izquierda, sus aliados y apoyar movilizaciones. Como se sabe, Thais fue rostro visible de la campaña “Respeta mi voto” y el apoyo electoral a Fujimori.

     

    La verdad es que, con este proceder, el fujimorismo no le está haciendo ningún bien al país, sino todo lo contrario, sigue causando más división, más odio, más enfrentamientos. Sus actos negativos tienen que parar y los demás partidos de derecha tienen que comprender que, si siguen siendo jalados de las narices, no llegarán a buen puerto. El Perú necesita de una derecha constructiva no destructiva, de una derecha moderna que trabaje por el desarrollo de todos y no solo de unos cuantos grupos de poder. Tanto la derecha como los partidos de izquierda son necesarios para que exista un equilibrio democrático. La gente ya está harta de tanto enfrentamiento por capricho de una candidata que actúa impulsada por un resentimiento nada constructivo y de nunca acabar.

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