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    martes, agosto 11, 2020

    Más de 9 millones de peruanos se quedaron sin trabajo por culpa del COVID-19

    “Estar desempleado es buscar el modo de sobrevivir. Te puedes quejar y lamentar −es la primera reacción cuando estás desempleado−, pero tienes que buscar la alternativa. Hay que adaptarse”, cuenta Mario (30).

    Comunicador de profesión, reconoce que es difícil encontrar empleos relacionados: hay pocas ofertas o le piden entre 2 y 3 años de experiencia laboral.

    La pandemia por la Covid-19 conllevó a la paralización de actividades de diversas empresas y, por ende, a la reducción de su personal.

    Se recibe la noticia del empleador diciendo que ya no va a continuar contando con los servicios de sus trabajadores, o uno presenta su renuncia en busca de emprender un negocio propio durante la pandemia.

    Solo en Lima Metropolitana y Callao durante los meses de abril, mayo y junio, durante el confinamiento nacional, se perdieron casi 2,7 millones de empleos.

    Lo que representó una reducción de 55,1% de la población económicamente activa (PEA) ocupada, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).

    A nivel nacional, se registraron 926.491 salidas de trabajadores formales en el sector privado, desde el 16 de marzo que empezó el estado de emergencia hasta el 2 de agosto, según la planilla electrónica del Ministerio de Trabajo.

    Sin embargo, aún se desconoce el número total de la PEA ocupada que perdió su empleo durante el estado de emergencia.

    El exviceministro de Empleo Fernando Cuadros considera que la caída porcentual de la capital sería similar para el país. “Haciendo una analogía con Lima, a nivel nacional la PEA ocupada se debe haber reducida en una cifra similar”.

    En función del último reporte nacional de INEI, la PEA ocupada entre enero y marzo fue de 16.487.100 personas. Con el porcentaje del 55,1%, el número de afectados sería, redondeando, 9 millones 84 mil 392 personas −formales, informales e independientes− que dejaron de laborar entre abril y junio.

    “Por el tamaño de Lima (la variación) se puede tener una idea de cómo está la situación a nivel nacional, que no pinta bien”, comenta el exministro de Trabajo Christian Sánchez.

    Esto pese a las medidas dictadas por el Gobierno para dar liquidez a las empresas −como líneas de crédito, subsidio a las planillas, prórrogas tributarias, entre otros− e intentar mantener los puestos de trabajo, como la suspensión perfecta de labores que, en la práctica, deja sin salario al empleado.

    Solo en este último caso, hasta el 26 de julio el sector registró 30.916 solicitudes de empresas. Según Cuadros, alrededor de 300.000 trabajadores se encontraban en suspensión perfecta de labores. El Ministerio de Trabajo solo ha resuelto 13.784 pedidos.

    Buscar o reinventarse
    Es en la actual situación que un grupo de personas optaron por reinventarse, dejando sus antiguos empleos.

    María Alejandra (26) laboró por 7 años en una aerolínea como tripulante de cabina. El confinamiento en distintos países paralizó las actividades del sector aéreo −salvo vuelos humanitarios y de carga−, reduciendo sus operaciones.

    La compañía empezó a aceptar las renuncias y buscar salidas por mutuo acuerdo, opción que ella optó para abocarse a una nueva labor: realizar extensión de pestañas, sumado a la necesidad de cambiar su ritmo de vida.

    Es madre de un niño, y su esposo también había quedado desempleado, por lo que abrió su estudio para atención al público. Ello complementado con la nueva labor de su pareja como asesor comercial.

    Si bien los ingresos familiares que tenían varió, señala que viene teniendo clientela en su nueva labor. “Sé que muchos se están quedando sin trabajo y renunciar puede ser un poco absurdo, pero tenía que aprovechar esta oportunidad para hacer algo propio”.

    También hay quienes siguen en búsqueda de un trabajo formal u optaron laborar como independientes.

    Sucedió con Mario, quien desde antes de la pandemia no posee un empleo formal. Considera que el mercado laboral ignora a los jóvenes.

    No lo han contratado aún y añade que padece de distimia, un trastorno depresivo grave, “pero hay que buscar las soluciones”.

    Estuvo como editor en un podcast y voluntario en el Ministerio de Cultura, además pensaba iniciar su propia marca de café, pero la pandemia postergó y acabó con algunas de sus ilusiones.

    Actualmente, escribe notas de prensa para una empresa de seguros, pero su principal y mejor ingreso son las asesorías, aunque las clases ya acabaron y debe esperar a que reinicien.

    “Es un pequeño dinero que alcanza para sobrevivir, en lo que puedo trato de colaborar en casa”, comenta. Vive en Comas, junto con su tía y su madre, y resiste la situación con ahorros de su AFP.

    “Buscar y encontrar trabajo en esta situación es difícil, más si no logran una relativa experiencia en el mercado laboral”, considera Christian Sánchez.

    Según el Ministerio de Trabajo, durante el estado de emergencia ingresaron a laborar en el sector privado formal 733.659 personas. En junio, con la reactivación económica, había 220.952 entradas laborales y creció en julio a 230.979.

    Temporales
    En el sector formal privado, de las salidas registradas, el 56,5% se debió a que venció el plazo de su contrato o culminó la obra o servicio que realizaba.

     “En el Perú, 7 de cada 10 trabajadores formales en el sector privado tienen un contrato temporal. Cuando se cumplió su contrato no les renovaron, esa fue la mayoría de desvinculaciones temporales”, apunta Fernando Cuadros.

    Hasta finales de marzo, Cecilia (27) tenía un contrato como periodista, pero no se lo renovaron. Exigió sus beneficios adeudados, pero se lo dieron luego de dos meses.

    Durante ese tiempo también interpuso una denuncia ante la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (Sunafil).

    Hoy vive junto con su hijo. Cecilia menciona que no tiene muchos gastos fuertes: principalmente por alquiler y alimentación.

    Sin embargo, si hay una emergencia, eso sería un gran riesgo al ser un gasto no previsto.

    Ella prefiere trabajar como independiente porque de cierta forma tiene una libertad que un trabajo con un horario estable no se lo permitiría.

    “He buscado empleo, pero la mayoría de empresas exige a alguien bien calificado y con salarios bien bajos”, explica.

    Mientras la amenaza está afuera, solo les toca prevenirse como puedan.

    Actualmente se mantiene con ‘freelos’ (trabajo independiente) de corrección de estilo y también con una parte de sus fondos previsionales.

    Cuadros apunta a que los jóvenes suelen ser los que mayor contrato temporal tienen. “Son los más afectados en su momento”.

    Solo en la capital y Callao, más de 1,2 millones de personas de entre 25 y 44 años perdieron su empleo entre abril y junio, mientras que, de entre 14 y 24 años, hubo 560.000 desempleados nuevos.

    Desempleo femenino
    Pamela Navarro, directora del área laboral del estudio Philippi, Prietocarrizosa, Ferrero DU & Uría, apunta a que en la reactivación económica “son más las mujeres las que tienen menos posibilidades de reactivarse laboralmente”.

    “Desde el confinamiento, en las mujeres recayó el lidiar con las tareas del hogar, la escuela y los adultos mayores”, sostiene y apunta a que el acceso al empleo debe ser “por méritos”.

    Del total de reinsertados formales privados, solo un 36% son mujeres. Y más de 1,2 millones perdieron sus empleos entre abril y junio.

    Mayor informalidad, menor sueldo
    Según Daniel Velandia, economista jefe y head of research de Credicorp Capital, la recuperación del empleo formal en su totalidad será complicada.

    “Es más factible que la informalidad crezca más”, expresó, y añadió que si bien el trabajador informal podría recuperar sus ingresos, “estos van a caer”.

    Para mayo había más de 12,4 millones de trabajadores informales en el país, representando el 72,7% del mercado laboral, según el Ministerio de Trabajo.

    Datos
    Actividades. Según INEI, el sector servicios tuvo la mayor cantidad de pérdida de empleo entre abril y mayo, con 1,5 millones de afectados en Lima y Callao.

    MTPE. En el sector formal privado, la cantidad de salidas laborales se dio en el sector inmobiliario (21,5%), agropecuario (17%) y manufacturero (13,8%).
     
    Fuente: LaRepublica.Pe

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