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    sábado, febrero 10, 2018

    ¿Se debe aplicar la castración química para los violadores?

    El caso de violación y asesinato de la niña Jimena, ocurrido el 1 de febrero, ha encendido nuevamente entre los peruanos el debate en torno a qué castigos drásticos deberían recibir los abusadores de menores de edad para acabar con este tipo de crímenes.

    Así, los pedidos de pena de muerte o castración química o física vuelven a ser escuchados. La marcha ‘Jimena Renace’ desarrollada el jueves en solidaridad con la niña asesinada, es ejemplo de ello.

    La indignación se encuentra justificada. Según el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (Mimp), solo en el 2017 se registraron 3.117 casos de violaciones sexuales a menores de entre 0 a 17 años.

    Y las estadísticas del Instituto Nacional Penitenciario (INPE) revelan que a noviembre del año pasado, de la población total de internos (103.896), el 9,4%, es decir, 9.766 ingresaron por el delito de violación sexual a menores de edad. Y la cifra aumenta si se añade al 2% de acusados por actos contra el pudor a menores de 14 años.

    Y si la indignación es justificada, ¿es válida la aplicación de cualquier método para combatir el problema?

    Castración como salida
    El 21 de octubre del 2016, el congresista Yonhy Lescano, de Acción Popular, presentó ante la comisión de Justicia del Parlamento el proyecto de ley que prevé la aplicación de la castración química como medida complementaria a la pena privativa de la libertad en casos de delitos contra la libertad sexual. La iniciativa, según Lescano, no ha logrado dictamen al no haber sido debatida “al no estar de acuerdo con ella los miembros de la comisión”.

    El proyecto propone que, además de la pena de cárcel, se le aplique al sentenciado este procedimiento médico.

    Opiniones encontradas
    “La castración química no nació como castigo para un hombre, la medicina la usa para aplicarla en pacientes que padecen cáncer avanzado de próstata porque los medicamentos usados disminuyen la hormona de la testosterona, que es la hormona que contribuye a que el cáncer avance. Uno de los efectos es que anula la actividad sexual del paciente”, explica el urólogo-andrólogo Alberto Tejada, quien agrega que, ya sea a través de pastillas o inyecciones, los medicamentos son caros y por ello su aplicación en el Perú no es viable.

    “Si las medicinas son caras, el Estado tendrá que invertir, pues se gastan millones en tonterías. ¿Por qué no podría el Estado invertir si se trata de proteger a los niños?”, replica Lescano Ancieta.

    Otro de los argumentos de Tejada es que las personas que se someten a la castración química deberán asumir el tratamiento de por vida porque, de no hacerlo, el efecto revertiría. “Y con el poco control que existe en los penales y la corrupción, es poco probable que eso se cumpla a cabalidad”, señala.

    En la última edición del semanario Hildebrandt en sus trece, el obispo emérito Luis Bambarén opinó a favor, incluso, de la castración física para los violadores.

    “El problema de los abusadores sexuales no se cura ni con la castración química ni física, porque el problema está en la mente del agresor. Un violador, que por lo general es un psicópata, no modifica su conducta; por ello creemos que lo más adecuado para estas personas es la cárcel de por vida”, opina Freddy Vásquez, jefe del Departamento de Emergencia del Instituto Nacional de Salud Mental, Honorio Delgado Noguchi.

    El debate continúa, pero ¿será solo mientras dure la indignación? Ojalá que no.

    Fuente: LaRepublica.Pe

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