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    sábado, octubre 21, 2017

    PPK concedió 11 gracias e indultos humanitarios en su gobierno

    “Yo no quiero un nuevo Leguía”, respondió hace unos días el presidente Pedro Pablo Kuczynski, durante una de las innumerables veces en las que la prensa le ha preguntado por un presunto indulto humanitario al ex presidente Alberto Fujimori.

    El ex presidente Augusto B. Leguía pasó los últimos días de su vida en prisión. En febrero de 1932, cuando se encontraba recluido en el Panóptico de Lima –donde hoy se erige un centro comercial, frente al Paseo de los Héroes Navales–, tuvo que ser conducido de emergencia al Hospital Naval del Callao, víctima de dos paros cardíacos que días después causarían su muerte.

    La comparación que realizó el presidente Kuczynski entre Leguía y Fujimori dejó el debate abierto. Lo cierto es que los indultos y gracias por razones humanitarias han sido los beneficios más otorgados por el actual mandatario a favor de la población penitenciaria.

    En lo que va de su gobierno, y específicamente este año, PPK otorgó 11 indultos humanitarios y gracias presidenciales con fines humanitarios –la cifra más alta del último quinquenio–, los cuales estuvieron amparados en los cuadros médicos de gravedad que presentaban los beneficiados.

    Desde enero del 2000 hasta lo que va del 2017, los diversos presidentes han otorgado 251 indultos humanitarios y gracias presidenciales por razones humanitarias.

    Actualmente, según información del Ministerio de Justicia, existen 55 solicitudes de gracias e indultos por razones humanitarias. Ninguna corresponde al ex presidente Fujimori.

    Ambos beneficios son entregados exclusivamente por quien ejerce la Presidencia de la República y a solicitud del reo.

    —Los casos—
    Al revisar los informes médicos que se mencionan en las resoluciones supremas y mediante los que se sustentó la grave situación de salud de los internos beneficiados, se encuentran casos de paraplejia medular y espática, la gastritis crónica y la hipertensión arterial con resistencia al tratamiento, la diabetes mellitus II y la insuficiencia renal crónica leve.

    Otras enfermedades recurrentes son el asma bronquial, carcinoma epidermoide de piel, cáncer de mama, diabetes, cirrosis hepática, derrame pleural derecho y desnutrición crónica.

    Los trastornos mentales (de personalidad), la neurosis depresiva y la depresión psicótica también han sido considerados situaciones de enfermedad grave al momento de conceder las gracias o indultos humanitarios.

    Según el vicedecano del Colegio Médico del Perú, Ciro Maguiña, la combinación o padecimiento de enfermedades como las descritas líneas arriba “pueden ser objeto de indulto o beneficios, de acuerdo a su gravedad”. “Es decir, la condición médica, según la gravedad y las complicaciones. Allí, uno decide si puede ser manejada médicamente o es pasible de indulto”, añadió.

    En referencia al ex presidente Alberto Fujimori, indicó que se debe tener en cuenta que ya es un paciente anciano con una afección cardíaca.

    “Su arritmia le puede dar una embolia o afectarle varios órganos, ya no puede ser manejada en un penal”, dijo a El Comercio.

    No obstante, aclaró que muchas veces pacientes geriátricos con enfermedades degenerativas y complicadas sí pueden ser controlados con medicamentos y en un penal. Por ello, enfatizó que todo dependerá de la evaluación médica.

    —El caso de Fujimori—
    Precisamente, el ex congresista Alejandro Aguinaga, quien es médico de cabecera de Fujimori, señaló a este Diario que la salud del ex mandatario es de “cuidado” desde hace varios años.

    La más grave, dijo, es la reciente arritmia cardíaca, una falta de coordinación entre las aurículas y ventrículos de su corazón.

    “Es una fibrilación auricular, una situación que lo puede llevar a la muerte. ¿Por qué? Porque nadie sabe cómo controlar este mal a las tres de la mañana. Se puede disparar un émbolo [coágulo de sangre]”, explicó.

    A ello se suman el carcinoma en la lengua, la hernia lumbar que le hizo perder fuerza en la pierna derecha y la depresión, que, según Aguinaga, están en tratamiento y vigilancia constante.

    Para el ex procurador y abogado Ronald Gamarra, un indulto o gracia por razones humanitarias se debe dar cuando la enfermedad del reo esté en fase terminal o cuando las condiciones en el penal no le permitan recuperar su salud.

    Señaló que, en el caso de Fujimori, lo que mínimamente se pide es que se respeten los pasos y procedimientos establecidos en la norma.

    “En el caso de él, si existiera una enfermedad terminal, creo más en una prisión domiciliaria que en un indulto humanitario”, consideró.

    Según Gamarra, el fujimorismo perdió la oportunidad de beneficiar al ex presidente al no debatir una ley de prisión domiciliaria, que no solo podría haberse aplicado al sentenciado por los casos Barrios Altos y La Cantuta, sino también a otros presos en las mismas condiciones que Fujimori.

    Fuente: ElComercio.Pe

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